Conocí personalmente a Leonora Carrington cuando tenía dieciocho años, en el 2004, gracias a Elena Poniatowska, a quien visitaba de vez en vez por las tardes saliendo de la escuela. Fue entonces desde entonces cuando comencé a entrevistar a Leonora, la primera vez con la ayuda de su hijo Gabriel Weisz quien me citara en el Sanborns de Plaza Cuicuilco, acompañado de su hijo Daniel. Después, visitas esporádicas que hacía a la casa de la calle Chihuahua, en la colonia Roma, donde la última surrealista me recibía en su cocina fría y rodeada de esculturas. Entre té negro marca Twinings y bocanadas de cigarros Marlboro Lights y Delicados, surgieron varias pláticas donde siempre encontraba a una mujer que buscó la libertad, la paz y la solidaridad. Aquí una selección de esas charlas, la última realizada en septiembre de 2010... Leer la entrevista
martes 19 de julio de 2011
Conversaciones con Leonora Carrington
Conocí personalmente a Leonora Carrington cuando tenía dieciocho años, en el 2004, gracias a Elena Poniatowska, a quien visitaba de vez en vez por las tardes saliendo de la escuela. Fue entonces desde entonces cuando comencé a entrevistar a Leonora, la primera vez con la ayuda de su hijo Gabriel Weisz quien me citara en el Sanborns de Plaza Cuicuilco, acompañado de su hijo Daniel. Después, visitas esporádicas que hacía a la casa de la calle Chihuahua, en la colonia Roma, donde la última surrealista me recibía en su cocina fría y rodeada de esculturas. Entre té negro marca Twinings y bocanadas de cigarros Marlboro Lights y Delicados, surgieron varias pláticas donde siempre encontraba a una mujer que buscó la libertad, la paz y la solidaridad. Aquí una selección de esas charlas, la última realizada en septiembre de 2010... Leer la entrevista
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada